Me queda poco para terminar (dos exámenes) y ya mismo estoy de vacaciones, pero cualquiera que lee el blog podría pensar que ya lo estoy. Ojalá. Me gustaría poder decir que no escribo tanto porque estoy de vacaciones y no tengo Internet, pero no es así: no escribo tanto porque no tengo TIEMPO. Y es que, como todos los lectores universitarios podréis corroborar, junio es un mes en el que no podemos permitirnos el lujo de emplear nuestro tiempo en otra cosa que no sea estudiar…. ni siquiera estando un Mundial de por medio o la tentación de la playa/piscina, ni la agradable cervecita con los amigos. Y todo este sacrificio hace que la moral se venga abajo porque, mientras los demás disfrutan ya de sus vacaciones a ti aún te queda mucho.
Por eso yo, en mi infinita sabiduría me decidí a automotivarme mediante el uso de fragmentos de películas y canciones. Aquí os dejo todas y cada una de mis herramientas de euforia, por si os encontráis en la recta final y necesitáis de un empujoncito.
Este vídeo fue el primero, debéis verlo a partir del minuto para que sepáis por qué lo usé, je je je. Le siguió el discurso de Aragorn en El Retorno del Rey. Enorme.
http://www.youtube.com/watch?v=6G76maV7rGY
Las películas de Rocky no sólo tienen peleas y golpes. También tiene momentos como esa conversación padre e hijo, además de muchos momentos muy trascendentales. Por supuesto, no sólo nos muestra el afán de superación con esos discursos, sino con imágenes de su entrenamiento, como el siguiente vídeo, con Hearts on Fire de fondo (canción que ha sido mi despertador todos los días).
http://www.youtube.com/watch?v=1oDTNEEu3Rw
Y de Rocky paso de nuevo a El Retorno del Rey, película que, además de ser la mejor de la década, está plagada de momentos épicos como éste, en el que Aragorn, de nuevo, es quien lidera el ataque casi suicida por una causa justa. Otro momento memorable es el de la llegada de Rohan a Gondor y el discurso previo de Théoden.
Otra película que resalta los valores de la épica, la lucha, la entrega, el honor, el sacrificio, etc, es 300. Elegí este vídeo para motivarme, y funcionó.
Y, sobre hacer lo correcto y las recompensas por el esfuerzo y tener fe, me puse el final de El Caballero Oscuro, la última joya del gran Christopher Nolan a la espera de Inception.
Y, hablando de películas de superhéroes y el deber, no podía faltar Spider-man en esta selección con la mítica frase de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Para que luego lleguen los listos que infravaloran a los cómics.
Volviendo a la segunda parte de El Señor de los Anillos, Sam (el héroe anónimo de la saga) nos deja un precioso discurso sobre la perseverancia, aún cuando todo lo que te rodea te invita a abandonar.
El último que me he puesto para el examen del miércoles es el discurso pre-batalla de la gran adaptación de Kenneth Brannagh de la obra Henry V, papel que le valió una nominación al Oscar a Mejor Actor.
Eso en cuanto a vídeos. En lo que se refiere a la música, Muse ha sido la que más he usado para las motivaciones, especialmente una canción que todos los fans del grupo tendrán en mente ahora mismo sin haberla nombrado. No es otra que Invincible.
Pero no ha sido la única canción usada: en esta lista de Spotify encontraréis mi selección particular de canciones motivacionales.
Aún quedan dos exámenes, pero eso no quiere decir que la cosa esté concluída, ni muchísimo menos… pero eso no quiere decir que no vaya a escribir nada más hasta que vuelva: mañana espero escribir la crónica de cómo hemos vivido la victoria (ojalá, yo confío en que sí) de la Selección española desde el Colegio Mayor San Juan Bosco, con fotos y quizás algún vídeo. Y el viernes, antes de irme, espero poder escribiros la crítica (que quizás será un vídeo) de la tercera parte de esa gran saga cómica que parodia a las pelis de vampiros y hombres lobo llamada Crepúsculo. ¿Os imagináis que no es una parodia y van en serio? ¡Qué triste sería!
Pues bueno, un saludo muy efusivo y suerte a los que estáis igual que yo. Un abrazo
No paran estos muchachos. Acumulan tantos premios ya (tanto a nivel individual como grupal) que para acabar antes tendríamos que preguntar qué no han ganado. Ahora añaden otro premio a su extenso palmarés:el Primer Premio Naciona de Teatro Grecolatino, en la categoría de comedia, con Anfitrión (la misma obra con la que arrancaron una carcajada continua en CATMA).
Pero, sin duda, el mejor premio que recibe este grupo es el reconocimiento y admiración del público allá donde actúen. In Albis es el ejemplo de cómo un grupo de teatro escolar bien dirigido y con gente comprometida puede hacer cosas importantes y no la típica representación de fin de curso en plan cutre y sobreactuada. Y también ejemplifican (al igual que Iliberis, el instituo que representó Notre Dame de París en CATMA) que el teatro es una importantísima y utilísima herramienta para la integración y amenización de las clases en los colegios.
Por ello, desde aquí mi más sincera enhorabuena a un grupo que se merece todos los éxitos que está ganando a base de esfuerzo, dedicación e ilusión y que sean muchos más.
Llega un poco tarde, pero si la dicha es buena… Además, ha habido una serie de problemas con la web que me han impedido hacer antes la crónica. pero bueno.
¿Qué decir de CATMA? Bueno, intentaré ser todo lo objetivo que pueda, teniendo en cuenta que yo formaba parte del jurado (por eso no podía escribir críticas ni nada del certamen) y que soy miembro de una de las dos compañías que organizaban el certamen (DeSaMor y ATMS). También tengo que explicar un poco qué es CATMA, para aquellos que no tengan idea de lo que estoy hablando. En el otro blog y en este post de esta página podréis haceros una idea general del tema.
Bien, lo primero que tengo que decir es que no ha tenido nada que ver a cómo pensé que podría ser el certamen, desde los grupos que actuaron hasta la entrega de premios, pasando por la organización y demás tecnicismos y actos protocolarios. Yo me esperaba algo más limitado y con menos “trabajo” de lo que se pudo comprobar, no sólo en la gala, sino durante las funciones. Y fue todo lo contrario: encomiable el esfuerzo de las asociaciones para que todo saliese como es debido, ayudando a los grupos con menos recursos, asesorando a los otros, teniendo listos los montajes en tiempo casi récord… Así que, salvo fallos puntuales y normales para una primera edición, la organización estuvo muy digna. Y más, teniendo en cuenta el altruismo con el que se ha realizado todo esto. Pero bueno, lo que yo voy a hacer es una crónica sobre la imagen del Certamen, los grupos y la gala, no sobre las cosas internas, que son privadas je je. Así que, empecemos con los grupos.
ACTUACIONES
Bueno, en el apartado de los grupos quiero hacer una puntualización. Doy por sentado que todos sabemos que CATMA era un certamen amateur y que no todos los grupos tenían los mismos recursos, así que las valoraciones que hice, hago y haré de lo que vi siempre tuvieron en cuenta ese detalle.
Dicho esto, vamos a los que fueron los verdaderos protagonistas, los grupos. Empezamos con el IES Iliberis, de Granada, que nos trajo el musical Notre Dame de Paris. Lo que más llamó la atención fue que las canciones estaban cantadas en francés por ellos mismos, con arreglos musicales realizados también por ellos, siendo el resultado de la combinación de las clases de Francés y Música del instituto, lo cual ya es destacadísimo, que de una actividad extraescolar se haga un musical de las características de Notre Dame de Paris (que no es moco de pavo, precisamente), con unas voces bastante decentes. Repito que es digna de mención la labor de los responsables del grupo, porque no es nada fácil hacer teatro con un grupo de chavales y menos musical. Pero aun así, si decides presentarte a un certamen, por muy amateur que seas, tienes que currártelo un poco más. Pongo de ejemplo al grupo In Albis, que con las mismas características y recursos que Iliberis, hizo una representación de la obra Anfitrión para enmarcar. Son pequeños detalles los que separan las actuaciones de un pequeño grupo de compañeros de clase o de instituto de las actuaciones de grupos que, sin pretender ser serios del todo, se consideran con suficiente calidad como para participar en un certamen. De todos modos, lo dicho: es un grupo que tiene que crecer, tener más experiencia y explotar las bases que tiene, que no son malas, sino todo lo contrario.
En la misma línea que Iliberis, pero con la diferencia de que se intuía algo más de experiencia y un poco más de calidad, Bebop, de Bailén, nos presentó su adaptación del musical Chicago,pero transmitiendo la sensación de que se podría sacar muchísimo más jugo de la materia prima disponible, de muy buena calidad. Más fallo de la dirección que de los muchachos (no puedes presentarte a un certamen con pupitres de colegio en el escenario), lo que se convertirá en un problema si se ignoran estos pequeños fallos. Pero con ganas y trabajo se consiguen pulir esos detalles.
Ya la cosa empezó a subir con las actuaciones de Alicia en el País de los Musicales, montaje de la compañía Borealis, en la que sí se podía apreciar un mayor trabajo por parte de la dirección en cuanto a decorados, trabajo con actores, etc. No en vano, de aquí salieron los premios a la Mejor Actriz de Reparto, Carmen Palacios por su papel de Dulcinea, y al Mejor Vestuario y Caracterización y Mejor Dirección. Fueron unas actuaciones muy buenas en su conjunto, con unos decorados muy currados (fenomenal el momento del espejo en la actuación del Fantasma de la Ópera) y una buena adaptación de las canciones. Pero el fallo principal es que el musical se llama Alicia en el País de los Musicales como se podía haber llamado Antología de los Grandes Musicales de Todos los Tiempos, porque lo que viene siendo un argumento brillaba por su ausencia. Aún así, fue el segundo mejor musical de todos, para mi gusto.
Los siguientes en actuar fueron los componentes de Farándula Teatro, que representaron el musical de Grease, lo cual, siempre es un aliciente para el público. De aquí, división de opiniones. Por un lado, las coreografías perfectas (se llevó el premio en esa categoría), al igual que los decorados y su “papel” en la obra (y su respectivo trofeo, por consiguiente), pero una labor de dirección (¡qué importante es saber llevar esta labor correctamente!) muy poco acertada en cuanto a las transiciones entre escena y escena (eternos cambios de decorado que alargaban la obra excesivamente), dirección de actores (se podría trabajar tan a fondo la expresividad como las coreografías), etc.
Y cerró el certamen la gran triunfadora, La Butaca Vacía, de Granada, con su musical Boabdil, el último rey de Granada. Impresionante, magnífico, cuasiépico… y larguísimo. Si hay que ponerle una pega es que dura una eternidad (tres horas), que se debería acortar si se eliminasen escenas repetitivas o intrascendentes, por mucho que se quiera respetar la memoria de Francisco José Fernández Cruz, tristemente fallecido, dejando la obra inacabada para que la finalizase Myriam Carrascosa. Y, en mi opinión, hacer eso no es faltar a su memoria ni nada, pero bueno. El caso es que se notaron los recursos de los que goza este grupo que nos trajo un montaje espectacular, con una música sobrecogedora y unas actuaciones memorables. Seis premios se llevó (siete, contando con el premio especial del Centro de Artes Escénicas de Sevilla, una beca para cursar un año en el centro), Mejor Obra, Mejor Libreto Original (la verdad es que fue la única que presentó un libreto original), Mejor Música, Mejor Actor (Daniel Almagro), Mejor Actriz (Carmen María León) y Mejor Actor de Reparto (Alberto Roldán).
En el cómputo general, todas las obras aportaron sus cosas positivas y negativas, pero lo más importante es que estos grupos son una muestra de que el teatro musical en Andalucía tiene buenas bases, que es lo que este Certamen persigue desde que se inició. Desde este blog, animar a todos los grupos a que sigan adelante con sus proyectos, porque quién sabe si de ahí podemos sacar a las futuras figuras del teatro musical español a nivel profesional.
LA GALA
Pasamos a la gala, que tuvo lugar el último día del certamen. Una gala que tuvo momentos para todos los gustos.
Primero con la actuación del grupo invitado, In Albis, que representó una “adaptación” a musical de la obra Anfitrión, desatando las carcajadas de todos los asistentes al teatro (servidor terminó con las mejillas doloridas por mantenerlas en una mueca de risa constante durante la hora y media que duró la obra), dando una clase magistral de cómo representar una comedia clásica y demostrando por qué es uno de los grupos más importantes a nivel nacional en su categoría.
Tras su actuación, las presentadoras dieron paso a la entrega de premios, que se vió alternada con actuaciones de algunos alumnos del Centro de Artes Escénicas. Al entregar los premios (entregados por distintas personalidades dentro del mundo teatral, quienes los recibían de manos de un gatito de DeSaMor y una pequeña egipcia de ATMS) asistimos a dos tipos de emoción: la alegría de los premiados (alguno sobre-excitado) y la angustia de quienes estábamos sentados cuando veíamos como algunos premios se deshacían (literalmente) en el escenario al caer y romperse en mil pedazos… Es lo que tiene un certamen amateur.
Así que, como conclusión, podemos decir que ojalá este sea el primero de muchos certamenes más, donde descubrir nuevos grupos, consolidar a los que tienen ya una trayectoría y que se conviertan en un reconocimiento de cierto prestigio. Estoy seguro de que se puede aprender de los pequeños errores que se hayan podido cometer (tanto por parte de la organización como por parte de los grupos que han participado) para dar forma a toda esta locura que se les ocurrió a dos personajes como son Nóno Gándara (ATMS) y Álvaro de Sousa (DeSaMor).
Y, por supuesto, la enhorabuena a todos los ganadores y recalcar mis ánimos a los que no se llevaron trofeos, pero que se llevaron algo igual de importante (o más): la experiencia.
Llegó, cantó y conquistó. Así de contundentes podemos ser para definir la actuación de Jorge Drexler el pasado viernes en el Teatro Falla de Cádiz. El cantautor uruguayo, injusta y relativamente desconocido para el público generalista (lo cual, en cierto modo es mejor para él, ya que es la gente de buen paladar la que le escucha), dio un auténtico recital de cómo actuar ante un grupo muy numeroso de gente (el Falla lleno hasta los topes) y provocarte la sensación de que estás en un concierto intimista, de estos que te canta a ti y a un grupo selecto.
Empezando por lo puramente musical, Drexler cantó de todo: desde muchos de sus clásicos (Soledad, Sea) hasta las más emblemáticas de su nuevo CD Amar la Trama, como Tres Mil Millones de Latidos, Una Canción me Trajo hasta Aquí, Toque de Queda, La Trama y el Desenlace, Las Transeúntes, pasando por versiones de otros cantantes (Toíto Cai lo Traigo Andao, Volando Voy) y, por supuesto, la que le puso en el punto de mira internacional, Al Otro Lado del Río (a capella, por cierto, en honor al esperpento joligudiense). Gracias a la “disparidad” que existe entre su nuevo álbum y otros como pudiera ser Eco, o 12 Segundos de Oscuridad, pudimos asistir a “dos conciertos”: el primero, cuando cantaba temas de Amar la Trama: al ser un disco con más sección de viento, más ritmo y más ambiente “festivo-multitudinario”, el concierto se volvía así, como el típico concierto multitudinario en estadios gigantes. Muy animado, la gente cantando (unos más que otros, alguno se tomó al pie de la letra que estaba en un teatro) y una puesta en escena muy sobria, con juegos de luces muy vistosos. Y luego, cuando la banda descansó, dejando a Drexler sólo con su guitarra y un micrófono, fue entonces cuando el concierto se transformó pasando de ser un recital privado para cada uno de los asistentes al teatro. Como si cantase exclusivamente para ti y tu acompañante. Sólo un foco apuntándole, sentado casi al borde del escenario… Una delicia. Y es aquí donde Jorge saca su don de gentes, haciendo que el público se sintiese partícipe en todo momento, animando a la gente a cantar, charlando con el público, etc.
La noche nos dejó grandes momentos, como los instrumentos de viento tocando desde un palco para luego “entrar por la esquina” en Las Transeúntes, el momento de los “Marimboys”, o sea, tres personas tocando la marimba a la vez, la pelotita en el escenario, etc. Pero el mejor, sin duda, fue la aparición “imprevista” del gran Javier Ruibal, autor de Toito Cai lo Traigo Andao y gran amigo de Drexler, cantó su himno del centenario para el Cádiz, club que no ha pedido uno, sino siete himnos. Muy bueno el de Ruibal, por cierto.
Y, tras tres bises y más ovaciones, el concierto terminó. Y fue cuando supe que había asisitido a un espectáculo inolvidable. Jorge Drexler no hace conciertos en estadios enormes con puestas en escenas espectaculares, o no llenará Las Ventas dos o tres veces seguidas (aunque yo creo que sí), y jamás llegará a ser número 1 de los 40 principales. Ni falta que le hace. Todo eso lo compensa con música de la buena, canciones con alma, sentimiento y calidad. Y, lo compensa muchísimo con su personalidad en sí. Tras el concierto me fui directo a la puerta de atrás del Falla, esperé media hora a que saliese junto a mi respectiva y otros veinte fans y, cuando lo hizo, no dudó en hacerse una foto con nosotros después de charlar un ratillo, siempre preguntando si el concierto nos había parecido bueno, que tuviésemos un buen viaje de vuelta y muy atento siempre. Un genio. Sólo una persona que musicaliza el historial clínico de una fractura de escafoídes que sufrió puede ser así.
Aquí con el Uruguayo
Eso es todo. Un saludo a todos mis lectores, espero que no hayáis sufrido este tiempo sin el blog!