O Lasseter, según les parezca. Porque eso es lo que hacen en Pixar: magia, sueños, fantasía… Pixar ha conseguido tomar el testigo de la mejor Disney (aquella que finalizó con Mulán y que parece resucitar poco a poco con Tiana y el Sapo) para superar su éxito con creces. Y todo comenzó con la primera parte de la trilogía que se cierra (presumiblemente, y esperémos que así sea) con esta obra de arte, la que narra las aventuras de los juguetes de un niño, Andy, que nos representa a todos los que hemos sido niños alguna vez y nos negamos a crecer.
Año tras año, la nueva fábrica de los sueños nos ha traído películas cada vez más divertidas, cada una mejor que la anterior pero sin hacer que las viejas parezcan malas. Y siempre te sorprenden, ya sea con la película en sí, algún gag, alguna frase, el corto del principio… todo tan bueno que siempre piensas que ya, después de lo que has visto no podrán seguir sorprendiendo a todo aquel que se sienta ante la película. Pero llega la siguiente joya y tienes que admitir que la falta de originalidad de la mayoría de las películas que campan por la taquilla se debe a que los chicos de Emeryville (sin olvidar a Christopher Nolan) la han acaparado toda.
Cuando vi WALL-E pensé que Pixar no podría hacer nada mejor. Me equivoqué. Un año después llegó UP (con la que saqué a relucir mi faceta de crítico). Y en los tráilers de esa película dejaron una pequeña sorpresita que era la confirmación de un rumor muy esperado: la tercera parte de Toy Story. Tras llevar un año impaciente por verla, hoy he tenido ese privilegio. Y digo privilegio porque, aunque el año que viene sacarán otra maravilla, no hay película en la filmografía de Pixar que pueda superarla. Y repito que cuando estrenen otra, me referiré a ella como la mejor película de Pixar, pero es que es inevitable.
El tiempo es inevitable.
Hasta para un juguete. Toy Story 3 es una muestra de ello: Andy ya no es un niño, es un flamante universitario que ya no juega con sus juguetes, su hermana es una adolescente y hasta el perro está viejo. Ya ni siquiera quedan todos los juguetes, y los que sí permanecen tienen tres posibilidades: ser tirados a la basura, convertirse en donativos o permanecer en el desván a que Andy se case y tenga hijos a los que pueda regalarlos. Pero, como todos cuando vemos a nuestros antiguos juguetes, Andy sufre un ataque de nostalgia y decide llevarse a Woody a la universidad dejando al resto en casa. Es obvio decir que la cosa no será así, ya que, por un malentendido, el resto de juguetes está apunto de ser tirados a la basura. Sintiéndose traicionados, deciden meterse en la caja de donativos para acabar en una guardería, donde serán acogidos muy amablemente por Lotso, un oso amoroso un poco cabroncete y por Ken (quien desató las críticas de los colectivos feministas de EEUU, que si fuesen tomadas en serio uno se imaginaría que la película es pura homofobia y machismo, pero que se quedan en la simple y fanática visión de la vergüenza del feminismo).
Ahí tenemos la parte de la aventura que hará las delicias de niños y no tan niños (atentos al pobre señor patata y al gran Diego el Cigala doblando a un Buzz Lightyear un tanto especial), con los juguetes siendo maltratados por los más pequeños de la guardería, mientras Woody intenta acudir en su rescate.
No hay ningún momento en la película que no encaje, o del que se pueda prescindir. El ritmo de la película está tan bien llevado que hace que las dos horas que dura se acorten excesivamente. Y el final es de lo mejor que he visto en las miles de películas que he visto en mis 18 años de vida cinéfila. Los que tengan la lágrima fácil se van a hartar y los duros como yo que preparen pañuelos, porque tampoco se librarán.
Si eres de los que lloró al ver el final por sentirte identificado, enhorabuena: significa que has madurado, pero que no dejarás el niño que fuiste se pierda en el olvido.
En el trailer de Harry Potter dicen que se acerca el final del evento cinematográfico de una generación, y tenían razón: se refieren a Toy Story 3. Id a verla YA.
PD: He evitado hablar de la película en sí para que os sorprendáis sin descanso durante toda la película, pero es que además, con películas así, sobran las críticas. Un saludo.