Crítica de “No Tengas Miedo a la Oscuridad”

Una premisa fácil: el miedo a la oscuridad. Presente desde el título. Todos, absolutamente todos tenemos o hemos tenido miedo a la oscuridad, a lo que podría ocultarse entre las sombras, debajo de la cama, en el armario, los ruiditos que están silenciados durante el ruidoso ajetreo del día y que salen precisamente con el silencio de dicho ajetreo. Ahora, le añadimos una mente como Guillermo del Toro, plagada de un mundo de criaturas fantásticas propias o ya existentes a las que les otorga una visión propia y muy especial. A continuación, metemos en el cóctel caserón con misteriosa historia a sus espaldas y familia de padre separado con novia joven y una hija de seis años que toma antidepresivos. Por último, voces y criaturas ancestrales que tienen una malsana obsesión por los infantes (y no es Pedobear). El resultado puede ser un fracaso absoluto, una película del montón, una película interesante o una obra maestra. Todo depende del grado de implicación que tenga Del Toro en la misma.

Y en No Tengas Miedo a la Oscuridad firma el guión y produce, dejándole la dirección a Troy Nixey, debutando en la gran pantalla después de que el mejicano viese su corto Latchkey’s Lament (parte 1 y parte 2). Esto no supone, en absoluto, que sea una película mala ni una del montón. Se queda en una película interesante con un grandísimo trabajo de los actores, especialmente Bailee Madison, la niña pequeña, simplemente espectacular, y una excelente Katie Holmes como la “madrastra” que hace todo lo posible por ganarse los encantos de la cría, más antipática de lo que suelen ser en estos casos, si es que puede llegarse a eso. Sus interpretaciones, junto a la gran BSO de Marco Beltrami (un grandísimo compositor, de hecho, cuando me he leído los dos libros de Guillermo del Toro, Nocturna y Oscura, lo hacía con la BSO de Señales del Futuro de fondo) y Buck Sanders, contribuyen enormemente a crear un ambiente muy siniestro.

Pero no nos engañemos. La película es en absoluto una película de terror, sino más bien una especie de El Laberinto del Fauno en siniestro. Tiene sus momentos de sobresalto, pero es más suspense fantástico que terror. Las criaturas dan el mismo miedo que podrían dar los gremlins si no fuesen unos cachondos mentales. De hecho, no desentonarían nada en las películas de Hellboy (y yo añado más, puede que incluso salgan en la segunda parte de ésta, pero no diré cuándo para no hacer spoilers). No obstante, el trabajo está muy bien realizado, a pesar de que no sea una maravilla, lo cual es normal puesto que Troy debuta en la dirección. Una carrera de la que hay que estar pendientes. Aunque no hay nada mejor que debutar con un fenómeno como Guillermo del Toro como padrino.

La peli se estrena la semana que viene en España, pero no es mi recomendación para ese día. Yo me decanto más por la segunda parte de Sherlock Holmes, de la que estoy deseando su llegada. En cualquier caso, la elección para los que vayan al cine el 23 va a estar complicada, como decíamos ayer en el programa de radio. Lo único seguro es que entramos en las navidades con buen pie, cinematográficamente hablando.

 

El Ultimo Superviviente en Casa, IV

Aquí tenemos, calentito, recién salido del horno el cuarto programa de este blog! Con Javi Martínez y un servidor!

Parte 1. Sumario y Tertulia futbolística.

Parte 2. Recomendaciones de series.

Parte 3. Estrenos de cine de esta semana y la siguiente. Especial Mission Impossible 4.

Parte 4. Literatura y música. Especial BSOs videojuegos y villancicos.

Pues eso es todo por ahora. Ya sabéis, volvemos después de Navidad! Pero sigue pendiente al blog! Mañana, crítica de Don’t be Afraid of Darkness, la nueva peli de Guillermo del Toro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sevilla se engalana

¿Puede una ciudad que es bonita de por sí embellecer más aún? Con pocas en el mundo podemos dar sin dudar una respuesta afirmativa a esa pregunta. Sevilla es una de ellas, digan lo que digan. Está mal que yo, sevillano de provincia, a tiempo parcial, hable así de ella y justifico, quizás, ese dicho de que “Sevilla sería una maravilla sin los sevillanos”, pero lo cierto es que es inevitable dejarse enamorar por una ciudad que con cada estación del año se convierte en un sitio distinto, con su magia particular y su espíritu propio.

Si bien Sevilla tiene calles y recovecos en los que el tiempo es eterno, sitios invariables e inquebrantables en cualquier época del año, todo eso cambia cuando hablamos de Sevilla como conjunto general. Sabemos que en primavera no hay mejor sensación que pasear por las calles con el olor a azahar e incienso, con el sonido de trompetas, cornetas y tambores, la cera de los cirios, el silencio ensordecedor y la devoción. Da igual que llegue el verano con sus cuarenta grados a la sombra, pues cuando llegue la noche sabemos que los paseos por la calle Betis son obligatorios, detenerse en las terrazas y contemplar el reflejo de la Torre del Oro en el Guadalquivir mientras te tomas algo en compañía de tus amigos. O recordar el otoño que ya apenas llega sentado cerca de tu ventana mientras ves cómo cae la lluvia, abrigarte por la mañana temprano para después al mediodía quedarte en manga corta por la calor. Anhelando el invierno que llega y no llega.

Pero ya está aquí, ya es invierno, se acerca la Navidad y Sevilla se engalana con su luz. Ayer paseaba por el centro, a media tarde, mientras el centro de atención estaba en la Cartuja y la Armada Invencible, y el bullicio por la calle Tetúan, el olor a castañas, el incienso navideño, los puestos con los belenes así lo confirmaban. Y ayer tocaba encender el alumbrado, que este año, sin un Torrijos que menosprecie la “fiesta del solsticio de invierno”, las calles tienen una luz maravillosa. Las calles a reventar, llena de padres con sus hijos pequeños dando un paseo, deleitándose con el maravilloso paisaje y la Giralda de fondo. Sevilla se engalana y al caer la tarde/noche, mientras me tomaba un café en la plaza de la Encarnación no podía pensar en otra cosa más que en lo afortunados que somos los sevillanos y cuantos tienen que vivir en la ciudad.

Aquí podéis ver algunas fotos de ayer.