Momentos épicos de la historia del cine contemporáneo (III)

El vídeo de hoy corresponde a un hito histórico en lo que a efectos digitales corresponde: la aparición del primer personaje creado por ordenador para una película, en este caso, El Secreto de la Pirámide.

La secuencia del caballero que salta de la vidriera de la iglesia está firmada por el grandísimo John Lasseter, uno de los fundadores de Pixar y creador de la mayoría de obras maestras de la casa, cuando trabajaba en la empresa de efectos especiales de George Lucas, la Industrial Light & Magic.

El Ultimo Superviviente en Casa, IV

Aquí tenemos, calentito, recién salido del horno el cuarto programa de este blog! Con Javi Martínez y un servidor!

Parte 1. Sumario y Tertulia futbolística.

Parte 2. Recomendaciones de series.

Parte 3. Estrenos de cine de esta semana y la siguiente. Especial Mission Impossible 4.

Parte 4. Literatura y música. Especial BSOs videojuegos y villancicos.

Pues eso es todo por ahora. Ya sabéis, volvemos después de Navidad! Pero sigue pendiente al blog! Mañana, crítica de Don’t be Afraid of Darkness, la nueva peli de Guillermo del Toro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algo pasa con Twitter

¿Nunca os ha pasado que habéis descubierto un libro, un grupo de música, una peli, una serie, un programa de televisión que tienen una audiencia limitada pero susceptibles de llegar a un público masivo? ¿No os pareció que, al recorrer el inevitable camino de todo producto de la industria cultural hacia las grandes masas, dicho producto iba perdiendo algo de la magia que tenía cuando accediste por primera vez? ¿Como si, en un acto de egoísmo, al tener que compartirlo con gente ajena a ese producto, que en un principio lo criticó y a todo aquel que lo siguiese y recomendase con toda su buena fe, de repente accedieran en masa y lo banalizasen con su hipocresía de nacimiento?

Nos pasa con todo: a mí me dio esa sensación con “Sé lo que hicisteis…”, cuando se llamaba “Sé lo que hicisteis la última semana” y era un plató pequeño, tanto, que parecía imposible que toda la gracia y el talento de los miembros iniciales pudiese caber ahí. Al principio, como casi todos los programas de la Sexta en sus orígenes, era poco visto, de hecho, era de frikis el verlo. Pero poco a poco fue teniendo éxito, pasó de ser un programa semanal a uno diario. De prescindir de la gracia de Pepe Macías a estirar el “ay omá que rica” hasta el ridículo. De ser un programa mordaz e incisivo, inteligente para unos cuantos, a rebajar el nivel y así llegar a un público más amplio.

Igual le pasó a mi novia con Crepúsculo, cuando no conocía a Edward Cullen ni la madre que lo parió. Ella tenía los libros, los devoró, incluso le gustaron. Estoy hablando del año 2005 , y la novela no era más que una del montón, estaba lejos de convertirse en el mayor (y más horrible) fenómeno fan de la historia junto a Justin Bieber. Por aquel entonces, nadie lo odiaba ni nadie en su sano juicio iría con camisetas de Team Jacob o Team Cullen. De hecho, Robert Pattinson era únicamente Cedric Digory.

Por supuesto que hay excepciones en las que el fenómeno fan no hace que el asunto pierda su magia, sino que la multiplica. Es el caso de sagas legendarias como Star Wars, El Señor De los Anillos, Star Trek, etc. Cantantes y grupos legendarios, caso de Queen, Beatles, Rolling Stones, etc. Por citar los más conocidos. En estos casos, compartirlo con los demás es algo necesario e inofensivo, pues la esencia jamás se verá desvirtuada, por muchos fans que alcance: no les hacen falta adecuarse al nivel intelectual del más paleto de todos los públicos, no necesitan de la idolatría al cuerpo para vender millones de copias (para muestra, Keith Richards o Mick Jagger, así a bote pronto). Es tal su poder que atrae con su simple existencia.

Pero claro, en esta vida no todo es blanco y negro. De todo tiene que haber en la Viña del Señor, según dicen, y hay cosas en las que no está del todo claro si está exento de los efectos nocivos de la multitud a los encantos primigenios y privados del producto o si éste es tan legendario que su leyenda lo hace inmune a cualquier tipo de aficionado o fan. Aquí es donde me tengo que detener en las redes sociales, concretamente en Twitter. Si bien no es que sea un veteranazo del microblogging, lo cierto es que desde que llegué, allá por el 2009 (qué lejano parece, verdad?)  hasta hoy, 29 de noviembre de 2011, el panorama ha cambiado muchísimo. Lo que antes era la red social de unos pocos “frikis” de Internet, donde la inteligencia era el principal requisito, a muchos les aburría un sitio donde no poder subir fotos en poses reshulonas o cotillear las fotos de la zorra de la clase, donde lo único que puedes hacer es mantener conversaciones, obviando las deshonrosas excepciones: “Estoy yendo a clase”, “Viendo la tele”, “Me he comido un helado”. Como podemos ver, tweets con información vital para la gente. Afortunadamente eran rara avis, no se prodigaban mucho. Hoy, desafortunadamente, los hay a montones, aunque, por fortuna, tú eliges si martirizarte con sus tuits de barrio poligonero o no. Pero ellos no son los peores. Los peores son los que han hecho de Twitter un sitio cool, moderno, rebelde. Twitter ha pasado de ser un sitio donde se comentaban las noticias a ser el generador de noticias. Donde los periodistas bajaban de la nube a igualarse con los mortales y contarnos en primicia sus noticias, hasta que llegaron los tiempos de las estrellitas, de los de “información, no opinión”, cuando dejaron de ser periodistas, al fin y al cabo.  Y hablando de estrellitas, no me olvido de las tuitstars, aquellos que miden su ego en función al número tweets suyos que hayan sido marcados como favoritos. Unos que tienen su gracia, su humor irónico y otros que simplemente tratan de llamar la atención. Son fáciles de identificar: tienen una foto de un señor antiguo, una bio peculiar y sueltan muchas tonterías. Así de simple. Y por supuesto, están las believers y los antisistema/indignados/extremoizquierdistas. No coments sobre ellos.

Por eso, Twitter para mí está perdiendo la esencia de lo que fue en su día, una esencia que, si bien no sería capaz de definir, puedo afirmar que no es la que me atrajo. Pero, por fortuna y como he dicho antes, en Twitter siempre puedes elegir quién quieres que te suministre tu ración. Por eso hay que incluirlo en el tercer grupo y por eso hay que mantener los ojos abiertos para evitar que merezca pasar al primer grupo.

Keep Mercury Alive

24 de noviembre de 1991. Esa es la fecha en la que el mundo tuvo que decir adiós a la voz más impresionante, carismática e imprescindible de la historia del rock and roll. La voz de Freddie Mercury, la voz de Queen, el mejor grupo de la historia. Lo repetiré mil veces si es necesario, pues nunca es suficiente. No obstante, no quiero hacer de este post una larga elegía sobre Farrokh Bulsara (yo también me habría cambiado el nombre) y lo que su paso por la historia de la música supuso, pues es algo de sobra conocido. Lo que yo quiero hacer es mantener viva la llama, que siga siempre presente, aunque no haga falta porque es una llama tan potente que nunca se apagará.

Empecemos por el principio, por la formación de Queen: todo comienza en el Imperial College, de Londres, donde Brian May y Roger Taylor se conocieron al buscar el primero un batería para el grupo Smile que llevaba con Tim Staffel. A pesar de que Smile dio varios conciertos en clubes de Londres, nunca llegó a cuajar, por lo que cuando Staffel recibió una oferta para irse a otro grupo, May y Taylor encontraron en un buen amigo del grupo, un tal Freddie Mercury, quien ya había tenido sus pinitos en un grupo llamado Ibex . Sólo necesitaban un bajista y John Deacon era el hombre. Así es como nació Queen, a grandes rasgos.

http://www.youtube.com/watch?v=JofwEB9g1zg&ob=av3e

Su primer álbum, Queen, grabado con Trident, no supuso un gran éxito, como el propio May dijo, pues era frustrante entrar en una tienda de discos (una vez publicado) y preguntarle al dependiente si tenían el último de Queen, a lo que el vendedor respondía “¿quién?”. Y es que con Trident las cosas nunca irían bien: grabaciones a altas horas de la madrugada, las que no quería nadie en el estudio, cobrando poco o nada… y a pesar de ello sacaron dos grandes discos, Queen I y Queen II, con temas extraordinarios como Keep Your Self Alive, en Queen I, o las dos canciones que formaban el yin y el yan de Queen II, March of the Black Queen y The White Queen. Años más tarde llegaría el último disco grabado con Trident, Sheer Heart Attack, donde el grupo va llegando más a la esencia de lo que llegaría a ser, con canciones armoniosas, variadas, de grandes arreglos… Eso queda patente en Killer Queen, la canción que hizo a Katy Perry querer dedicarse a la música y por la que está eternamente agradecida a Mercury. Aquí es donde comienza el glamour, lo excéntrico… Queen.

Sin embargo, seguían sin ver un duro por sus canciones, lo que obviamente se hizo insostenible, así que rompieron con su manager y contrataron a John Reid, quien había sido representante de Elton John también. Con él llegaron a EMI y se pusieron en marcha con la grabación más dura de su carrera, pero la más maravillosa de todas, la del álbum A Night At The Opera, que será siempre recordado por ser el disco que incluye Bohemian Rhapsody, aunque sería muy injusto olvidar el resto de canciones, pues son todas, sin excepción, rematadamente buenas. You’re My Best Friend, ’39, The Prophet Song, Love of My Life o la “venganza” del grupo hacia el trato abusivo de Trident, Death On Two Legs (Dedicated to…). Tras A Night… llegó A Day At The Races, una “secuela” de la que pronto se cumplirán 35 años (el próximo diciembre, para ser exactos), que repetía el juego de “cara A” y “cara B” que había en Queen II, pero en dos discos distintos. De hecho la portada de A Day… es como un negativo de A Night… En este disco destacan Somebody To Love, The Millionaire Waltz y Good Old-Fashioned Lover Boy, entre otras, aunque al igual que con su antecesor, sería muy injusto olvidarse de alguna canción.

En cinco discos Queen había demostrado una calidad abrumadora, lo que generaba cierta expectación sobre si el grupo podría producir más canciones rompedoras o se estancaría en esos discos. La respuesta es obvia. Sólo digo dos canciones: We Will Rock You y We Are The Champions. Sólo por esas dos merece la pena News Of The World, disco que se sacó en pleno auge del punk, con Sex Pistols a la cabeza de un bando al que se enfrentaba Queen claramente. Incluso se produjo un encontronazo entre Sid Vicious y Freddie Mercury mientras ambos grababan en el mismo estudio.

El pique se quedó ahí, igual que cualquier debate posible sobre si Queen se estancaría o no. Estaba claro que iba a pasar esto último. Tras News Of The World vinieron Jazz, The Game, Hot Space y The Works, todos ellos plagados de grandes exitazos, siendo especialmente reseñables Don’t Stop Me Now, Fat Bottomed Girls, Crazy Little Thing Called Love, Another One Bites The Dust (tema que supuso un éxito inmediato, llegando a ser número 1 en EEUU) Under Pressure (fruto de “improvisaciones con David Bowie en Suiza), Radio Gaga o I Want To Break Free. Queen era un grupo versátil, con potencia, inimitables en vivo gracias al carisma de Mercury y la fastuosidad de su iluminación y sonido.

Tras un tiempo separados llega el Live Aid, un macroconcierto en Wembley cuyos fondos irían destinados a la gente hambrienta de África, en el que cada grupo tenía 20 minutos para tocar e intentar ganar el concurso. Artistas de la talla de Phill Collins, Bowie, etc. sucumbieron sin remedio al cuarteto tocado por todas las musas, dejando uno de los mayores y mejores conciertos en directo jamás hechos. A partir de ahí llegó una especie de segunda juventud para la banda. Se compusieron las canciones de A Kind of Magic y la posterior gira, con el emblemático concierto de Wembley en julio de 1986.

Por aquel entonces, la enfermedad de Mercury ya le estaba afectando a su vida diaria, pero ello no impidió que la música se abriese paso. Todo lo contrario, pues Freddie, sabiendo que le quedaba poco se dedicó a componer todo lo que podía. Y tratándose de Mercury, sólo podíamos esperar grandes cosas. Así llegaron The Miracle y las colaboraciones de Freddie con Monsterrat Caballé. Estando ya cercana su muerte, los miembros del grupo se encerraron en el estudio para grabar el último disco con Freddie Mercury vivo, Innuendo, dejando The Show Must Go On como testimonio de lo que vendría después. Y es que, una vez que Innuendo se lanzó al mercado y se convirtió, como casi de costumbre en número 1, el grupo volvió a meterse en el estudio para satisfacer el deseo del cantante de componer hasta el último segundo de su vida. Cuenta Brian May que estaba escribiendo Mother Love y Freddie, muy demacrado y débil, cantaba las pocas frases que componía, con una pequeña base instrumental. Bebía un par de tragos de vodka, cogía fuerza y grababa. Un día dijo “dejémoslo aquí, estoy cansado. Mañana seguiremos”. Pero no fue así. Mercury murió tal día como hoy hace 20 años, pero eso no fue impedimento para que esas grabaciones vieran la luz, cinco años después, en Made in Heaven, donde podemos escuchar las últimas grabaciones.

Como podréis ver, si habéis llegado hasta aquí, lo que he hecho ha sido un breve (sí, breve) recorrido de la banda. Una banda que perdió a su principal integrante hace 20 años, pero que, como podemos ver, no nos ha dejado. Lo podemos disfrutar una y otra y otra y otra vez gracias a su música, el regalo que nos dejó. Este recorrido es una especie de prueba de que, a pesar de que ya hace bastante tiempo de aquello, Mercury sigue con vida.

Si alguien quiere saber más, le recomiendo dos cosas: la primera, que se compre el libro de Phill Sutcliffe, Queen: La Historia Ilustrada De Los Reyes Del Rock o bien se vea el documental de la BBC Days Of Our Lives, muy interesante. Si no, lo mejor que podéis hacer es escuchar sus canciones. God Save Mercury.

Made In Heaven

Contraportada de Made In Heaven

Programa de Radio number 3

Muy buenas a todos, aquí os dejo el enlace para el tercer programa de radio, grabado esta mañana. Hemos tenido una intensa tertulia sobre el devenir de la Selección, el posible grupo para la Eurocopa y una magnífica entrevista con Luis Alberto Gutiérrez, ex-asistente de Medina Cantalejo, en lo que a la parte deportiva del programa se refiere.

Luego, en la sección de cultura, además de escuchar a Luis Lobeiras cuando se deja su micro abierto, hablamos de Carlos Ruíz Zafón (de quien hablaré más en profundidad aquí mañana) y de los estrenos de esta semana, destacando Asesinos de Élite, Un Dios Menor y Amanecer part guan. Que disfrutéis!

Programa 3 Parte 1

Programa 3 Parte 2