Gracias al maravilloso invento de Twitter (léase “tuita”) uno descubre muchas cosas: gente maravillosa, gente con la que te ríes, gente de la que te ríes, noticias, curiosidades y, en el caso que me motiva a escribir este post, novedades literarias. Así es como llegué a enterarme de la existencia de Libros del K.O. y su colección Hooligans Ilustrados: una colección de seis libros sobre fútbol, uno del Betis (siempre Betis), del Atlético de Madrid, del Espanyol, del otro equipo de Cataluña y, por supuesto, del Real Madrid, titulado Grupo Salvaje. Era inevitable que me llamase la atención, más aún cuando vi que era Manuel Jabois quien lo firmaba.
Para quien no lo sepa, Jabois es periodista gallego, escribe para El Mundo y Diario de Pontevedra… y es madridista. A mis íntimos les digo, cuando les hablo de él, que es el modelo a seguir que tengo, la referencia en mi carrera periodística. No habla demasiado de fútbol, sino de temas más cotidianos, artículos costumbristas. Un periodista de los que sacan un artículo de un paseo, para lo que hay que tener un don extraordinario (yo lo he intentado muchas veces y lo único que obtengo son memeces a medio escribir que se quedan guardadas en los borradores, con sus títulos mirándome de forma acusadora).
El libro llegó a mí ayer mismo, como regalo de aniversario, y ayer mismo lo terminé. Es corto, unas sesenta páginas, y pequeño, muy pequeño, como uno de esos callejeros que dan en Semana Santa. De hecho, cuando mi novia fue a comprarlo a una librería de las que tienen el mismo concepto de organización que un estudiante con su ropa, el dejarlo todo en el primer sitio que pilla, con lo que los libros estaban amontonados y el librero le dijo que se tenía que ir, porque sólo tenía un ejemplar y en ese fastuoso y hermoso desorden (porque sólo el desorden de los libros puede ser hermoso) era imposible encontrar un libro tan pequeño. De hecho, el propio Jabois pidió “disculpas” a mi novia por ello.

Para dejar constancia del valor que tiene el libro no voy a centrarme en las sensaciones que dejó en mí, sino en mi novia, que lo leyó antes que yo. Me parece que es lo más normal, puesto que yo, como madridista acérrimo no podría juzgar “objetivamente” (si es que eso es posible) un libro sobre el madridismo, puro y duro madridismo, desde la tierna infancia gallega de Jabois. Así pues, la mejor valoración se la dejo a mi novia, quien me dijo, una vez entregado el libro, que nunca se volvería a enfadar conmigo si me ponía hecho una furia cuando el Madrid perdiese (como cuando fuimos eliminados en Champions contra el Bayern y tuvimos una pelea que casi nos cuesta la relación), pues ahora lo entendía todo.
¿Qué clase de brujería era esa? Cogí el libro como quien coge una Biblia, y estuve a punto de soltarle a mi novia un “conviértete y cree en el Madridismo”, pero me puse a leerlo. Y me puse a recordar, a través de las palabras allí escritas, mis propios inicios en el madridismo, algo que empezó mucho antes que el fútbol, por lo que me perdí en detalles, pero asistí a grandezas como la Séptima, la Octava y la Novena, al tormento de los cuatro años seguidos sin títulos, a la gloriosa y efímera vuelta de Capello, la Liga del pasillito, las trampas de Calderón y la vuelta de Florentino, disfrutando en plenitud con y en el Mourinhismo. Y todo esto hablando de su propia infancia, sus propios recuerdos de la Quinta, el escarnio de Tenerife, los fracasos en Europa… Jabois consigue destapar la esencia pura del madridista auténtico, no las histéricas en las que nos estamos convirtiendo, comportándonos como culés. Retrata al madridismo al que sólo le importa ganar y ganar, pero sin dar lecciones de superioridad moral. Lo hace contando anécdotas, algunas graciosas, otras emotivas. La única pega es que es muy corto. Otros le achacarán que está algo desestructurado, pero al final consigue la victoria, como el equipo que se olvida de tácticas y de construir y se dedica a machacar la portería contraria. Como el Real Madrid.



