El Madrid está sólo. Nadie quiere al Madrid. El Barça pasa a ser el favorito de España. El Madrid es muy odiado en País Vasco y Cataluña. Nada nuevo bajo el sol, por lo visto, pero me da a mí que estamos ante otro caso de lo que pasa “cuando no hay nada de qué hablar” en la prensa deportiva, cosa que, como todos sabemos, pasa siempre que hay amistosos de la Selección o partidos de mierda como los dos que hemos disputado. En otros tiempos el tema de moda era hablar de la crisis en el banquillo del Madrid, de los posibles sustitutos que barajaban en el club para el puesto que “inminentemente” debía dejar el entrenador de turno. Sustitutos entre los que se encontraban los de siempre, a saber (y casi siempre en este orden): Míchel, Rafa Benítez, Wenger, Víctor Fernández y… José Mourinho. Normalmente el entrenador de turno caía y el sustituto era… ninguno de la lista, of course. Pero alguno ya cumplía poniendo los nombres de siempre para contentar a los amiguitos de siempre y además se generaban páginas de debate, con lo que la desinformación deportiva de esos días se mantenía igual, pero disfrazada. Y ya sabemos que aunque la mona se vista de seda… Por supuesto también estaba el recurso de los fichajes, estando o no el mercado abierto, aunque eso es algo que nunca morirá, especialmente en diarios no nacionales.
No obstante, desde un tiempo en estos parones fifo-uefo-lucrativos los debates y temas con los que rellenar son distintos, aunque tienen siempre al banquillo del Real Madrid de fondo, personificado en la figura de su actual entrenador. La diferencia es que ahora no hay listas de posibles sustitutos, ni sospechas de que el puesto de José Mourinho esté en duda, no. Ahora con el portugués en el banquillo tenemos que soportar las continuas teorías conspiranoicas que tienen al señorío del Real Madrid, la buena reputación del club, el ambiente de la Selección y su fragilidad directamente proporcional al grado de afinidad de los internacionales españoles del Madrid con su entrenador como grandes y sesudos temas sobre los que debatir. Lamentablemente para algunos, este Madrid ya no es tan parguela como el anterior que dejaba que su entrenador fuese pisoteado y mangoneado por influencias externas hacia la cúpula del club, sino que los dedos que componen la mano que es el Madrid están cerrados en un puño que destroza cualquier rumor sobre estos temas. De nada sirve publicar que Florentino ya no traga a Mou cuando el presidente lo defiende a capa y espada en una Asamblea como nunca se le vio hacer en todos sus años en el Madrid con el resto de entrenadores. En el ridículo caen los que dicen que el portugués castiga a sus jugadores españoles por serlo o por llevarse bien con los del Barcelona cuando después llega Arbeloa y dice que todo son chorradas que inventa cierto sector de la prensa.
Pero por desgracia hay un tema del que nunca se podrá librar el Real Madrid, ni siquiera aunque lo entrenase el mismísimo Dalai Lama, y es la antipatía que causa el club. Ahora saca el AS una encuesta diciendo que el Madrid está por debajo del Barça como equipo preferido de los españolitos, que es el que más antipatías genera en la zona noreste de España (Cataluña y País Vasco) y demás cosas así. Y, por supuesto, las tertulias como Punto Pelota o Futboleros se frotarán las manos y se llenarán la boca soltando miles y miles de insultos y descalificaciones contra el equipo, contra Mourinho, contra el chulo de CR7, el carnicero de Pepe o el demonio Di María. Por supuesto. Desde que estos personajillos están en el club se recibe al autobús a pedradas cuando viajan por esos pueblos de la España profunda, o se dice aquello tan ridículo y manido de que el Madrid es lo que es gracias a Franco (lloro de la risa cada vez que escucho esta tontería) y que el Madrid, y que por su culpa y el señorío, los valores y la madre que los parió. No nos engañemos: al Madrid lo han recibido así, a insultos y silbidos y pedradas SIEMPRE. Bueno, no siempre: desde que Bernabéu hizo del club el más grande del mundo. Desde entonces, desde que los éxitos del equipo pusiesen la semilla, la bilis de las demás aficiones hizo de abono para que germinase el mayor de los pecados en este país: la envidia. El Madrid es el más odiado por pura envidia y victimismo exaltados y puestos en altavoz por el mayor aparato propagandístico de la historia, que es el F.C. Barcelona. No es por los jugadores que tiene actualmente, ni por el entrenador. A Don Vicente del Bosque, al Marqués que lleva el señorío por bandera también lo recibían a pedradas esos que se rajan las vestiduras cada vez que Mourinho “pisa” los valores del Real Madrid.
Un apunte más para “desmentir” que el Madrid ya no es querido y el Barça sí: en el mundo de las aficiones futbolísticas existe un veletismo clásico que hace que la afición “neutral” vaya con el equipo que gana. Eso es así de siempre: cuando el Chelsea era imbatible (con Mou de entrenador) era el equipo de moda, por ejemplo. Aunque esta máxima no se cumple siempre: todos recordamos el Sevilla campeón de Juande Ramos, pero a nadie, salvo que sean sevillistas, le caía bien el equipo, más bien lo contrario, lo cual es algo normal con el Sevilla gane o pierda.
No puedo culpar a la gente por eso, es normal que algunos se sientan tan acomplejados por el devenir del equipo de su corazón, probablemente violado deportivamente por el Madrid en el pasado (y no tan pasado) y necesiten ver en el apoyo al Barça una especie de venganza particular. Así que si esta es la afición que ha “perdido” el Madrid, pues adiós muy buenas. Si eso es dejar sólo, mejor así que mal acompañado.